Él l no es un sentimental como todos nosotros, se parece demasiado a Cruz, a ellos les encantan las novedades, la tecnología, todo lo moderno. La antigüedad de estas cuatro paredes nunca los ha aprisionado como a mí, y sus sentimientos vuelan libres de prejuicios por el mundo de la modernidad donde los sentidos desenfrenados se van atrofiando poco a poco hasta convertirs en las máquinas que pueblan el universo actual, donde todo es igual homgéneo y triste; el oasis que se vende para arrastrar a los débiles y desfavorecidos hacia territorios de marginalidad donde permanecerán en el más oscuro anomimato. Creo que se llama Globalización. La primera vez que oí la palabra, fue en la coferencia Álvaro Rey-- convertido en Director General de Energía de un gobierno que pretendía lanzarse a la restauracuón de valores anacrónicos tras la máscara de la igualdad, y quiso contar con sus servicios--.
La sombra de la llama. Pág. 123, 124
2009. ISBN9-788496920705


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